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Para algunas personas, la edad o ciertas afecciones de salud causan que haya un riesgo mayor con la eliminación de toda la médula ósea antes de un trasplante. Para esas personas, los médicos pueden usar un tipo de alotrasplante que a veces es referido como minitrasplante. Su médico podría referirse al mismo como trasplante no mieloablativo o mencionarlo como acondicionamiento de intensidad reducida (RIC, en inglés). Los pacientes que se someten a un minitrasplante reciben menos quimioterapia y/o radiación que si se someten a un trasplante convencional. El propósito de este trasplante es eliminar parte de las células cancerosas (lo cual también eliminará parte de la médula ósea), e inhibir el sistema inmunitario justo lo necesario para permitir que las células madre del donante se integren a la médula ósea del receptor.

A diferencia del alotrasplante convencional, las células tanto del donante como del paciente coexisten en el cuerpo del paciente por algún tiempo tras el minitrasplante. Pero lentamente con el transcurso de los meses, las células del donante toman dominio de la médula ósea reemplazando a las células de la médula ósea propias del paciente. Estas nuevas células luego desarrollan una reacción inmunitaria al cáncer y ayudan a destruir las células cancerosas del paciente (efecto “injerto- contra-cáncer”).

Una ventaja de un minitrasplante es que usa dosis más bajas de quimio y/o radiación. Además, dado que no elimina todas las células madre, los recuentos sanguíneos no bajan tanto mientras se espera que las nuevas células madre comiencen a producir células sanguíneas normales. Esto hace que sea especialmente eficaz para pacientes mayores y para quienes padecen otros problemas de salud. En ocasiones poco comunes puede que se use en pacientes que ya hayan tenido un trasplante.

Los minitrasplantes tratan mejor a algunas enfermedades que a otras. Puede que no funcionen bien en pacientes con demasiadas células cancerosas en el cuerpo o en aquellos con cánceres de rápido crecimiento. Además, aunque puede que los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia sean menores que los de un alotrasplante convencional, el riesgo de padecer la enfermedad injerto-contra-huésped sigue siendo el mismo.

Este procedimiento se ha usado desde finales de la década de 1990 solamente y los resultados a largo plazo en pacientes aún no se han documentado. Existen riesgos menores para ciertas complicaciones, pero es más probable que el cáncer regrese (recurrencia). Todavía se están llevando a cabo estudios para mejorar los resultados de este método.

Las investigaciones han estudiado el uso de un minitrasplante alogénico que se realiza después de un autotrasplante. Este es otro tipo de trasplante en tándem que está siendo probado en determinados tipos de cáncer, tales como mieloma múltiple y algunos tipos de linfoma. El autotrasplante puede ayudar a reducir la cantidad de células cancerosas de manera que las dosis más bajas de quimioterapia antes del minitrasplante sean más eficaces. Además, el receptor aún obtiene el beneficio del efecto injerto-contra-cáncer del alotrasplante.